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miércoles, 12 de junio de 2013

Responsabilidad conmigo misma

Hoy he leído este texto en la Junta Extraordinaria del Banco de Valencia.

Me costo decidir si hacerlo, pero finalmente lo hice desde mi independencia y responsabilidad.

Me respondieron que "gracias por la aportación. Tomamos nota"




Señoras y señores.  Han pasado casi 13 meses de mi intervención en la última Junta General a la que asistimos los accionistas valencianos de Banco Valencia y que presidio el FROP.

Hoy es la última Junta de la vida de una Sociedad Anónima, ya que al finalizar ésta el Banco de Valencia no existirá como empresa, puesto que habrá sido absorbido por CaixaBank.

Hoy,  estoy aquí desde la convicción de que el tamaño o el género no deben impedir expresar lo que crees.  Quizá solo desde la postura del insignificante es posible pedir determinadas cosas.

Hoy no vengo a expresar como accionista, mi indignación por el precio, la fijación del mismo, el importe del canje, ni el impacto que ha supuesto para muchísimos valencianos y valencianas que han visto como sus ahorros de una vida se volatilizaban, como su confianza ha sido defraudada y como su ilusión y esperanza han sido cizalladas. Esto. es algo que todos los que estamos aquí, ya sabemos. Dirimir responsabilidades y hacer cumplir las penas a quienes han propiciado esto, es cuestión de otros y confiemos en que ellos, cumplan con ellas.

Hoy es momento de hablar de futuro. Y el futuro, van a permitirme que les diga, deberíamos construirlo basándonos en otras claves.

Hoy iniciar el cambio depende de ustedes porque, hoy he venido a proponer a CaixaBank con su más del 98% de propiedad algo UTOPICO, iluso o quizás “loco” para la gran mayoría de gente. Pero quizás no tanto, para alguien que tiene ALMA.

Ustedes han conseguido lo que pocas marcas consiguen y menos en el sector financiero. Pero no sólo eso, también me consta que ustedes se comprometen de verdad con la acción social, y que esa RSE tan denostada por el mal comportamiento de otras entidades financieras, en su caso tiene una base real. Son quizás la obra social más importante de Europa, o al menos, así me consta, son percibidos.

Esa apuesta por los valores es la base de la calidad de su trabajo y su clara apuesta por la excelencia.  Hoy sin duda, CaixaBank es una de las principales entidades financieras españolas.

Hoy mi propuesta,  a ustedes como poseedores del casi el 99% de las acciones de Banco de Valencia, es que renuncien a la titularidad de su marca a favor de una FUNDACION, como entidad sin ánimo de lucro.

Una nueva Fundación creada desde su iniciativa y que recibiría el nombre de Fundación BANCO DE VALENCIA.

Ustedes compartirían ser patronos de pleno derecho de dicha Fundación como lo serían todos y todas los accionistas que hoy veremos cambiados nuestros títulos en una proporción de 479 a 1.

Esto supondría un gesto que no compensando las pérdidas materiales significaría que al menos no se les robó el Alma.

Lógicamente la presidencia debería recaer en una persona física o jurídica  representativa y comprometida con la difusión de la cultura y valores del pueblo valenciano. Capaz de otorgar credibilidad al proyecto y que  comparta  esos valores que nos hacen diferentes y únicos a todos los valencianos.

Valores que nacen de una historia y bagaje artesanal, agrícola, industrial, gastronómico, musical, artístico, de oficios, servicios, naturaleza,  climatología,  o carácter.

Una industria cultural en el sentido de lo que le es propio a un pueblo y  que fue la base de la riqueza original de este pueblo y que poco a poco hemos ido perdiendo.

Dicha Fundación debería también integrar como patronos de la misma a todas aquellas entidades representativas y responsables de la vertebración civil y económica valenciana, especialmente sus Universidades, muy implicadas en el futuro y en la apuesta por la innovación y el conocimiento.

Una Fundación llamada a ser territorio de encuentro y cooperación.

Y, puestos a pedir, les pido que la sede social de dicha Fundación radique en el edificio de la calle pintor Sorolla que luce la marca del Banco. Y que la Fundación sea dueña de una planta del edificio así como responsable de que su aspecto y valor se conserve, como icono de la Valencianía.

Hoy he venido a proponerles un GESTO. Un gesto innovador y trasgresor, y lo hago convencida de que puede tratarse del primer paso de una nueva forma de actuar, sólo posible desde un liderazgo como el suyo.

Les propongo generar la esperanza de que OTRA FORMA de obrar es posible, incluso desde una entidad financiera.

Hoy los valencianos sentimos vergüenza y rabia cuando se habla de BANCO DE VALENCIA.  BANCO DE VALENCIA significaba para muchos valencianos algo más que un BANCO. Era su historia, su raíz, era su entidad financiera centenaria, hasta que llegaron algunos desalmados y la convirtieron en un pozo de putrefacción moral. La convirtieron en un icono de cómo no deben hacerse y permitirse que se hagan las cosas.

Hagan ustedes posible desde su generosidad, que cuando oigamos su nombre en lugar de mirar abajo lo hagamos hacia arriba como lo hacen ustedes cuando nombran a “la Caixa”.

No creo que su entidad pudiese hacer mejor inversión y tener mayor rentabilidad en imagen.

Les considero CREYENTES en algo más que lo monetario y es por eso me atrevo a proponérselo.

Les considero INTELIGENTES porque saben que son las emociones lo que mueve el mundo. Que solo desde ese compromiso emocional es posible construir la excelencia. Y que la clave relacional hoy con los clientes esta en crear vínculos.

Porque aunque desde un punto de vista legal “marca es un concepto regulado en la ley de marcas que se considera un activo empresarial registrable, protegible y trasmisible”. Creo como dice Joan Costa que “la marca se convierte en símbolo de pertenencia al grupo”.

Hoy estamos aquí para absorber un nombre comercial y a mí me gustaría terminar pidiéndoles que devuelvan a un pueblo a través de un procedimiento limpio y sin ánimo de lucro el símbolo, que aunque denostado, es propiedad de su propiedad y de un grupo muy minoritario de accionistas. Porque ellos son los dueños de su historia.



Gracias

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